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Aceites esenciales, Bioeconomía y Academia. Experiencias de nuevos modelos productivos en áreas ricas en Biodiversidad.

Por Matteo Radice – Docente Investigador Universidad Estatal Amazónica (Puyo, Pastaza, Ecuador)

El mercado global de los aceites esenciales está en continuo crecimiento y eso debe ser un mensaje motivante para muchas experiencias familiares, cooperativas y PYMES que en Ecuador se dedican a este tipo de producción. En una investigación de Cinzia Barbieri y Patrizia Borsotto1, investigadoras respectivamente de la Universidad de Torino (Italia) y de CREA (Council for Agricultural Research and Economics), se ha identificado que en el 2017 la producción mundial de aceites esenciales estimada ha sido de 150,000 toneladas, valoradas en alrededor de USD 6.000 Millones, lo que representa triplicar el volumen productivo desde 1990 (45,000 toneladas). La Unión Europea es el mayor importador mundial de aceites esenciales, con Francia, Alemania y el Reino Unido como principales países involucrados. La demanda procede principalmente de los siguientes sectores: alimentos y bebidas (35%), fragancias, cosméticos y aromaterapia (29%), hogar (16%) y farmacéutico (15%).

La producción de aceites esenciales es difundida en los países con elevada biodiversidad y Ecuador es un ejemplo de esta afirmación, presentando un abanico de productores procedentes de varias provincias. La producción de aceites esenciales permite el desarrollo de empresas con dimensiones y enfoques diferentes pero siempre con un fuerte vínculo con el territorio local, su biodiversidad, sus culturas y saberes ancestrales. En muchos casos, a la producción en gran escala se privilegia un modelo productivo comunitario, basado en la presencia de varias unidades productivas de pequeñas dimensiones pero enfocado prevalentemente a un modelo asociativo de los productores y transformadores locales. En este contexto se pueden mencionar la Fundación Chankuap2, con su trayectoria de producción amazónica, la renombrada Microempresa de Aceites Esenciales de Salinas de Guaranda3 en el Páramo, la exitosa experiencia de producción de aceite de Palo Santo de la Asociación Comunitaria Bolívar Tello Cano y de la Fundación Naturaleza y Cultura Ecuador (FUNACE) en Loja4 (de antemano pido disculpa a otros proyectos o experiencias no mencionadas). Asumiendo que la Bioeconomía pone en el centro de la matriz productiva a la Biodiversidad, los bosques que la albergan y la gente que los cuida”, como bien menciona el presente blog, es evidente como el desempeño de hombres y mujeres conocedores del territorio han generado experiencias productivas que merecen una mayor atención. A este punto la inmediata pregunta del lector podría ser la sostenibilidad económica de estas experiencias, su volumen facturado, las ganancias producidas, las proyecciones de venta y unos parámetros más que estimulan nuestra racionalidad y la mayor o menor formación económico-financiera que podemos tener. Desde mi perspectiva de químico orgánico, que se dedica a la investigación de los productos naturales y a su implementación en proyectos de Biocomercio5, estás preguntas tienen un valor relevante pero se percibe la necesidad de agregar otros enfoques, adquiridos posiblemente de las ciencias sociales. Por lo tanto respeto de la sostenibilidad económica (Revisen el Principio 4 del Biocomercio), con la misma urgencia deberíamos preguntarnos cuantas familias fueron beneficiadas, como el las asociaciones influyeron en las relaciones entre los productores, como la producción de aceites impactó la conservación del bosque y un sinnúmero de preguntas adicionales que apuntan a la sostenibilidad social y ambiental. Ese entramado de informaciones multidisciplinarias obliga a la Academia a un esfuerzo común con los productores, y de hecho quien conoce la trayectoria de los proyectos mencionados conoce también que varios científicos han acompañado estas experiencias aportando conocimientos, adquiriendo valiosas informaciones para sus artículos científicos, compartiendo a veces éxitos y fracasos del complicado camino al desarrollo productivo. Se ha hecho bastante y mucho falta por hacer, en el esfuerzo de las universidades nacionales por vincularse con el territorio, encuentra en el sector de los aceites esenciales un valioso abanico de casos de estudio que permitirán realizar otras investigaciones, involucrar estudiantes, asesorar al sector público en la argumentación de nuevos programas productivos y políticas regionales. Finalmente, la cantidad de datos, tesis y artículos realizados y futuros posiblemente generará debates, conflictos entre expertos de las diferentes disciplinas e innumerable cantidad de informes y opiniones. Después de casi dos décadas de experiencia en la Amazonía Ecuatoriana esto no debe asustar, hay que asumir que es parte de una dinámica en la cual las múltiples experiencias familiares, cooperativas y PYMES que en Ecuador se dedican a la producción de aceites esenciales, prosperan, resisten, se multiplican y representan un modelo de resiliencia y  desarrollo local.

Referencias

  1. Barbieri, Cinzia & Borsotto, Patrizia. (2018). Essential Oils: Market and Legislation. 10.5772/intechopen.77725.
  2. http://chankuap.org/
  3. http://www.salinerito.com/productos/aceites-esenciales
  4. http://www.naturalezaycultura.org/spanish/htm/news/2016-01-Asociacion.htm
  5. UNCTAD 2007
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Bioeconomía y la Sostenibilidad de la Producción primaria

La bioeconomía en los últimos años ha ganado importancia como una oportunidad de ingresos para la población rural del Ecuador. Sin embargo, “Bioeconomía” abarca un concepto desde la sustitución de energías fósiles por energías renovables, la sustitución del plástico por materiales naturales, hasta productos de alimentos, de salud, etc., basados en biomasa producida sosteniblemente.

Bajo este concepto amplio, la Bioeconomía a primera vista promete muchas oportunidades, tanto para la conservación de los recursos naturales, cómo para un mejor desarrollo económico, a nivel macro, por ejemplo en el cambio de la matriz productiva nacional, o local, a nivel micro, con innovadores emprendimientos, la construcción de cadenas de valor y la mejora de los ingresos de la población rural.

Sin embargo, la bioeconomía con un enfoque en la megadiversidad de los recursos biológicos trae desafíos, que tienen que ser atendidos para que pueda ser aprovechada para el bien de la población local. Uno de ellos es la bioprospección, como ya se ha analizado en artículos anteriores. A esta se pone en fila una larga lista de actividades de fomento, que tiene que ser considerada. Una de estas es por ejemplo:

Lograr una producción primaria para las cadenas de valor, que pueda cumplir con las exigencias cuantitativas y cualitativas de los mercados, y que sea sostenible tanto económicamente para el productor, como ambientalmente para la conservación de los recursos naturales”.

El sistema normativo actual para el aprovechamiento de productos no maderables procedentes del bosque nativo, exige un plan de manejo para cada especie en uso. El plan de manejo además tiene una vigencia de un año. Poniéndonos en la situación de una comunidad productora, este o estos planes de manejo debe elaborarlos un consultor, generando un gasto, que en muy pocas excepciones puede ser asumido por propia cuenta de la comunidad. Bajo estas circunstancias es solo natural que la gran mayoría de las producciones de materias primas procedentes del bosque nativo se realizan en la clandestinidad, un gran obstáculo para una planificación empresarial continua y sostenible.

Eso afirma un diagnóstico sobre cadenas de valor en comunidades de Socio Bosque en 2015/16, en donde únicamente tres especies de las 70 cadenas de valor identificadas, en aproximadamente 40 comunidades entrevistadas, disponían de un plan de manejo, y en donde para solo 10 emprendimientos existían al menos acuerdos internos que fijaban cuotas de extracción de las especies respectivas.

Fomentar la bioeconomía en estos niveles locales, significa entre otros, asegurar una producción legal, continua y organizada de biomasa. Para este fin, la autoridad ambiental debe considerar exigencias viables para el productor, tomando el ejemplo del sector forestal maderero, – elaborar programas de manejo de una vigencia de por ejemplo 10 años, con sus respectivos inventarios, y acorde a la capacidad de carga de cada especie, una definición de la cantidad de biomasa que puede ser extraído durante la vigencia de este programa. Para asegurar la sostenibilidad de cada especie, la extracción real debería fijarse en un plan de aprovechamiento anual, que se basa en un monitoreo de las especies en uso y en un registro respectivo de extracción.

El conocimiento sobre el potencial de la producción primaria a mediano y largo plazo debería constar en los bancos de datos relacionados con los Planes de Desarrollo y Ordenamiento Territoriales, para facilitar una planificación empresarial sostenible, sino ayuda a cumplir con las demandas de los mercados nacionales e internacionales. Y no solo beneficia a la comercialización y a la planificación de los negocios, sino ayuda también a lograr una distribución más equitativa de los beneficios, ya que reduce los riesgos del empresario por tener que vivir con circunstancias de negocios que se basan en oportunidades momentáneas e inciertas.

Manfred Ebertseder, Ing. Forestal



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Bioeconomía: Abundante biodiversidad & Escalas de producción

La biodiversidad es sin duda abundante en Ecuador. El aprovechamiento sostenible de este recurso estratégico presenta retos y limitaciones a tener en cuenta cuando nos proponemos recorrer el camino de la transformación productiva basada en esta particular abundancia. En primer lugar el país presenta una gran variedad de especies por kilómetro cuadrado, sin embargo por tratarse de un país pequeño al momento de hablar de escalas de producción, se encuentran limitaciones. Del mismo modo en estado natural muchas especies con potencial uso en la industria cosmética o farmacéutica presentan largos ciclos de vida, hasta alcanzar su nivel de producción. Estas limitaciones territoriales y temporales circunscriben las escalas de producción natural; y son las razones estratégicas por las que la bio prospección debe considerarse en el desarrollo de la Bioeconomía.

Ariel Silva

El factor social y cultural vinculado a la diversidad biológica es clave para el desarrollo sostenible. El conocimiento ancestral para el manejo y aprovechamiento de la diversidad biológica en los campos de la alimentación, cosmética y medicina son la fuente de inspiración para comenzar el trabajo de transformación productiva nacional. Esta clave social y cultural tiene una implicación económica directa que debe ser tenida en cuenta al distribuir los beneficios del desarrollo bio industrial.

Con estos elementos (abundancia – escala de producción – conocimiento ancestral) la bio prospección es la base de la bio industria y esta de la Bioeconomía. A través de la bio prospección de especies ancestralmente aprovechadas por comunidades nativas se propone sintetizar principios activos con potencial uso cosmético y/o farmacéutico. Luego de la síntesis de los principios activos y todas las actividades de ley en materia de propiedad intelectual, la propuesta de agregación de valor podria abrirse al capital nacional como internacional. El Estado ecuatoriano de manera integral podria regular las cadenas de valor desde el financiamiento hasta la misma demanda pública. Sin dudas en materia de mercados, por tratarse de una industria naciente el sistema de compras públicas y las mismas empresas públicas son fundamentales para la consolidación del desarrollo de productos provenientes de la bio industria ecuatoriana.

Ariel Silva